¿Conoces la Ley de la segunda oportunidad? Si te ahogan las deudas contraídas y no encuentras la solución, desde luego, te interesa conocerla.

Fue aprobada en 2015 pero lamentablemente no es tan conocida como debería. Gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad, ahora todos aquellos particulares y autónomos que han llegado a una situación crítica debido al fracaso de sus finanzas, pueden comenzar de nuevo.

Esta ley lo que pretende es ayudar a la supervivencia de los negocios de los trabajadores por cuenta propia y procurar que los particulares puedan seguir adelante y remontar tras un sobreendeudamiento financiero.

Los pasos a seguir son sencillos, en primer lugar hay que procurar conseguir un acuerdo con los acreedores, el llamado Acuerdo Extrajudicial de Pagos. Ayudados por un mediador concursal y frente a un juez, los deudores deben ofrecer alternativas para el pago de su deuda, ya sea mediante la cesión de bienes o intentando una reestructuración para liquidarla mediante el fraccionamiento de los pagos.

 Si no se consigue llegar a un acuerdo en un plazo máximo de dos meses, el mediador concursal podrá solicitar al juez un Concurso de Acreedores voluntario. Una vez hecho esto, el juez encargado analizará la situación y cada una de las deudas contraídas, decidiendo si exonera al deudor del pago de todas o de parte de la deuda contraída.

 Cabe mencionar que no se eliminarán las deudas contraídas con la Hacienda Pública o la Seguridad Social, pero también es cierto que la mayoría de las veces las deudas más importantes de los particulares y los autónomos son con las entidades bancarias y los proveedores.

 Para tomar esta decisión, el juez valorará si el deudor ha actuado de “buena fe”. Aunque pueda parecer algo subjetivo, nada más lejos de la realidad, el juez evaluará ciertos puntos, estos son dos de los más importantes:

 Que se haya intentado al menos llegar a un Acuerdo Extrajudicial de Pagos.

 Que el deudor no tenga pendiente ningún delito penal contra el orden socioeconómico, contra los derechos de los trabajadores, contra el patrimonio o contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social. También, que no exista delitos por falsedad documental.

 Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que, esta ley no es un mecanismo para no pagar las deudas, sino, que pretende en un principio una restructuración de las mismas y llegar a un equilibrio entre acreedores y deudores. La exoneración de las deudas solo es una opción cuando de verdad no pueden pagarse, para evitar ante todo, lo que ocurría con la legislación antigua, con la que el particular o autónomo se veía obligado a pagar las deudas no solo con el patrimonio presente, sino con el futuro, consiguiendo que esa persona no remonte nunca y frenando la actividad económica, lo que no solo afecta a ese individuo en particular.

 Muchas veces, aun con conocimiento de estas leyes, la gente es reacia a meterse en este tipo de procesos ya que la palabra “juez” puede asustarles. Por supuesto, existen otros métodos para pagar deudas, pero no todos son efectivos o recomendables.

 Como primer paso, este siempre es recomendable, puede reorganizar tus finanzas e intenta reducir gastos. Evita ante todo las tarjetas de crédito, además de cobrar comisiones por casi todo, son algo peligrosas ya que no ves el dinero que gastas, es por eso, que lo mejor es usar efectivo, ponte un presupuesto semanal e intenta no sobrepasarlo, además es conveniente que lleves un registro de tus gastos. Lo malo de este método es que no siempre soluciona el problema, todo depende de cómo de grande sea tu deuda.

 Con esto pasamos a la opción dos. Reunificar deudas, juntar todos los préstamos, créditos, etc. e intentar bajar la cuota pagada al mes. Esto lo ofrecen muchos bancos y financieras, pero cuidado, no es oro todo lo que reluce, la deuda sigue ahí, si en algún momento realmente no puedes pagarla, volverás a la situación inicial.

 Es por esto que recurrir a la Ley de la Segunda Oportunidad no es solo la mejor opción, sino la única que realmente puede conseguir que empieces de nuevo, para ello, recurre al equipo de abogados adecuado. Si tienes cualquier duda, ponte en contacto con nosotros: 932 42 69 36