Nuestros planes de honorarios en Abogados para tus Deudas
Llegados a este punto, queremos enseñarte cómo lo hacemos nosotros, porque creemos que la transparencia es la única forma sana de hablar de dinero con alguien que ya está pasando por una crisis económica. Aplicamos exactamente dos planes, sin letra pequeña, sin minutas variables y sin honorarios «a éxito» que se disparan cuando llega la sentencia. Lo que ves es lo que pagas, fraccionado en cuotas mensuales que se ajustan a tu capacidad real para no añadir presión sobre una situación ya delicada.
Cuando un cliente nos pregunta cuál de los dos planes le conviene, no respondemos con un argumento comercial sino mirando su realidad. Si dispone de algo de ahorro, lo lógico es ir al plan más rápido y reducir el precio total. Si no tiene margen y necesita aplazar la entrada para poder seguir comiendo y llegando a fin de mes, el plan de 30 días con cuotas más bajas es el que mejor encaja. Ningún plan es objetivamente mejor que el otro: el bueno es el que puedes asumir sin volver a generar deuda nueva mientras pagas el procedimiento.
En 30 días
Este plan está diseñado para brindarte la máxima flexibilidad en la realización de tus pagos mensuales.
En 18 cuotas y un pago inicial de 150€.
Total 2.850€
Cancelar ahoraEn 10 días
Te ofrece un proceso más agilizado y asequible al reducir el número de cuotas de pago.
1.000€ de entrada.
En 10 cuotas y un pago inicial de 1.000€.
Total 2.250€
Cancelar ahoraPlan en 30 días, la opción más flexible
El plan en 30 días está pensado para quienes vienen con embargos de nómina o llamadas de recobro semanales y necesitan empezar ya, pero no disponen de liquidez para una entrada elevada. Pagas una entrada simbólica de 150 € para arrancar el expediente y a partir de ahí abonas 18 cuotas mensuales de 150 €, hasta completar los 2.850 € totales. La cuota se ajusta para que puedas mantener tus gastos básicos mientras avanza el procedimiento, y la presentación en treinta días suele ser suficiente para que tu caso entre en fase concursal antes de que aparezcan nuevos embargos.
En la práctica este plan funciona muy bien para personas que cobran nóminas ajustadas, pensiones o ingresos irregulares como autónomos en cese. La idea es que pagar al despacho no se convierta en una nueva fuente de deuda mientras estamos cancelando la anterior, así que el reparto en dieciocho meses deja una mensualidad asumible incluso cuando los ingresos son modestos.
Plan en 10 días, el más rápido y económico
El plan en 10 días es el más demandado por su rapidez y su precio total más bajo. Pagas una entrada de 1.000 € y, a partir de ahí, abonas 10 cuotas mensuales de 125 €, hasta llegar a un total cerrado de 2.250 €. Lo elegimos para clientes que tienen ahorros mínimos disponibles o que reciben una indemnización, una devolución de Hacienda o cualquier ingreso puntual con el que puedan afrontar la entrada. Si te sobran 1.000 € hoy, en menos de dos meses puedes tener tu caso ya admitido a trámite y los acreedores notificados, lo que en la práctica frena llamadas, requerimientos y nuevos intentos de embargo casi de inmediato.
La gran ventaja de este plan, más allá del precio, es la velocidad. Cuando hay embargos activos sobre la nómina o sobre cuentas bancarias, cada semana cuenta. Presentar la demanda en diez días marca la diferencia entre seguir perdiendo parte del sueldo cada mes o entrar en concurso de acreedores y paralizar legalmente las ejecuciones que tengas abiertas.
Para entender mejor el procedimiento completo: te recomendamos leer nuestra guía sobre las fases de la Ley de Segunda Oportunidad, donde explicamos paso a paso qué hace exactamente el abogado en cada momento del proceso.
Los honorarios de un abogado para la Ley de Segunda Oportunidad son, sin exagerar, la primera duda que nos llega cada mañana al despacho. Antes incluso de saber si pueden cancelar sus deudas, casi todas las personas que nos contactan quieren saber cuánto van a pagar por el procedimiento, qué entra dentro de esa cifra y si existe alguna forma de fraccionarlo cuando ya no hay margen económico. En esta guía te lo explicamos sin rodeos, con cifras reales, plazos concretos y los mismos planes que aplicamos a nuestros clientes.
Llevamos desde 2018 acompañando a personas que llegan agotadas, con embargos en la nómina y llamadas constantes de empresas de recobro. Por eso sabemos que hablar de precios sin transparencia genera más desconfianza de la que ya arrastra alguien endeudado. En las próximas líneas vamos a desmontar los mitos más habituales sobre el coste de la Ley de Segunda Oportunidad, te diremos qué deberías exigirle a cualquier despacho antes de firmar y, sobre todo, te enseñaremos cómo distinguir un presupuesto serio de una oferta que parece barata pero acaba saliendo cara.
Qué son los honorarios de un abogado especialista en Ley de Segunda Oportunidad
Cuando hablamos de honorarios nos referimos a la cantidad que cobra el despacho por dirigir todo el procedimiento concursal de persona física: desde el estudio inicial de viabilidad, hasta la presentación de la demanda en el Juzgado de lo Mercantil y la posterior obtención de la sentencia que exonera tus deudas. No es una «cuota mensual» como la de una gestoría, ni una iguala. Es un precio cerrado por el conjunto del trabajo jurídico, técnico y administrativo que exige llevar tu caso desde el caos financiero hasta la cancelación definitiva del pasivo.
En nuestra experiencia, el malentendido más frecuente aparece cuando alguien compara los honorarios de un abogado de Segunda Oportunidad con la minuta de un divorcio o un despido. No tienen nada que ver. Estamos ante un procedimiento regulado por el Texto Refundido de la Ley Concursal, con plazos estrictos, comunicaciones obligatorias a todos los acreedores y un nivel de documentación importante. Por eso conviene desconfiar de quien ofrezca un «todo incluido» sin detallar paso a paso qué incluye: el procedimiento es el que es, y los pasos no se pueden saltar.
Diferencia entre honorarios y costes del procedimiento
Mucha gente nos pregunta si, además de los honorarios, tendrán que pagar tasas judiciales, peritos o procuradores. Conviene aclararlo desde el principio. Los honorarios del abogado son la retribución por la dirección letrada. A esa cantidad pueden sumársele, según el caso, los gastos del procurador, los honorarios del administrador concursal cuando se nombra y, ocasionalmente, alguna tasa registral. La buena noticia es que en los procedimientos de persona física natural sin actividad empresarial las tasas judiciales no se aplican, y muchos de esos costes adicionales se pueden cuantificar con precisión antes de empezar.
Qué incluye realmente la tarifa de un despacho concursal
Una tarifa profesional debería cubrir, como mínimo, el estudio de viabilidad previo, la elaboración del expediente, la redacción y presentación de la demanda, la representación durante la fase de exoneración, las comparecencias ante el juzgado, las comunicaciones con los acreedores y el seguimiento hasta la sentencia. En nuestro caso, además, incluimos el acompañamiento posterior para gestionar la baja en ASNEF y cualquier otro fichero de morosidad, porque consideramos que un procedimiento no termina cuando llega la sentencia, sino cuando dejas de aparecer en las listas de morosos y puedes volver a operar con normalidad.
Si un despacho te entrega un presupuesto que no detalla qué entra y qué no entra, conviene pedirle que lo ponga por escrito. En siete años de práctica hemos visto demasiados casos de personas que llegaron a nosotros tras haber pagado a otro despacho una cantidad inicial y, al avanzar el procedimiento, se encontraron con «extras» que duplicaban el presupuesto inicial.
Qué factores hacen variar el coste del abogado de Segunda Oportunidad
Aunque nosotros trabajamos con dos planes cerrados y sin sorpresas, en el sector existen factores que sí pueden hacer que un presupuesto suba o baje. Conocerlos te servirá tanto para entender una propuesta como para detectar cuándo alguien está aplicando criterios poco transparentes en su factura. Vamos a repasarlos uno a uno con el detalle que solemos darle a quien viene a un primer estudio.
La cantidad total de deuda
Algunos despachos cobran un porcentaje sobre la deuda exonerada, lo que puede tener sentido en casos con pasivos muy elevados, pero suele penalizar al cliente cuando la deuda total es modesta. Nosotros somos claros con esto: no creemos en cobrar más por exonerar más, porque el trabajo jurídico no es proporcional a la cifra que aparece en la sentencia. Da igual que canceles 30.000 € o 300.000 €: la demanda, la documentación y la representación procesal exigen un esfuerzo similar y por eso aplicamos un precio fijo, sin escalados ni honorarios variables.
El número de acreedores y su naturaleza
Cuantos más acreedores tengas, más comunicaciones procesales son necesarias. No es lo mismo un caso con tres bancos que uno con quince entidades, fondos buitre y administraciones públicas. La naturaleza también importa: las deudas con Hacienda y Seguridad Social son parcialmente exonerables y requieren un trabajo adicional para acreditar la situación de insolvencia y justificar la inclusión correcta en la masa pasiva. En nuestro caso, todo esto entra dentro del precio cerrado, sin recargos por número de acreedores ni por naturaleza pública o privada de la deuda.
La existencia de bienes y vivienda habitual
Si tienes vivienda en propiedad y deseas conservarla, tu procedimiento puede tomar la vía del plan de pagos en lugar de la liquidación. Esa vía exige preparar un plan que el juez deberá aprobar, calcular qué parte de la deuda no exonerable puedes asumir y proyectar tus ingresos en un horizonte de tres a cinco años. Es un trabajo extra que algunos despachos cobran por separado. Antes de firmar nada, revisa si tu presupuesto contempla la opción de conservar vivienda o vehículo, porque es algo que en ocasiones marca la diferencia entre rehacer tu vida en tu casa o tener que mudarte.
Antes de pedir presupuesto, conviene saber si cumples con los requisitos de la Ley de Segunda Oportunidad. De nada sirve hablar de honorarios si tu caso aún no es viable o si necesitas resolver antes alguna cuestión previa.
Cómo se pagan los honorarios de un abogado de Segunda Oportunidad
Una de las preguntas que más nos repiten en el primer contacto es cómo es posible pagar a un abogado cuando precisamente no se llega a fin de mes. La respuesta corta es que ningún despacho serio te va a exigir el pago íntegro por adelantado, porque eso sería expulsar del mercado a quienes más necesitan el procedimiento. La forma habitual de cobrar consiste en una entrada moderada y cuotas mensuales que se prolongan a lo largo de los meses que dura el procedimiento, con la idea de que el coste no recaiga de golpe sobre tu economía.
Pago fraccionado mensual sin intereses
El sistema más extendido y, en nuestra opinión, el más justo es el fraccionamiento sin intereses. Tú pagas una cantidad inicial que cubre el inicio del expediente y la presentación de la demanda, y el resto se reparte en cuotas mensuales fijas que se cargan a tu cuenta o se pagan por transferencia. No hay financiación bancaria de por medio, ni se incluyen comisiones ni recargos por aplazamiento. Es importante que el contrato de servicios jurídicos especifique con claridad la cuota, el número total de mensualidades y la fecha exacta de cobro, para que no aparezcan sorpresas a mitad del procedimiento.
Riesgos de los despachos que cobran solo a éxito
En los últimos años han proliferado fórmulas comerciales que conviene mirar con lupa. Los despachos que solo cobran «a éxito» suelen pedir una entrada baja y, al llegar la sentencia, aplicar un porcentaje sobre la deuda exonerada que puede multiplicar el precio inicial. Esto significa que cuanto más deuda canceles, más pagarás al despacho, lo cual rompe el sentido común del propio procedimiento. Las ofertas que parecen muy por debajo de mercado tampoco son inocuas: casi siempre esconden subcontrataciones, abogados sin especialización concursal o servicios que se limitan a la presentación inicial sin acompañar el resto del procedimiento. Hemos recibido bastantes clientes que llegaron tras un fracaso así, y reconducir un caso mal planteado siempre cuesta más, en tiempo y en estrés, que hacerlo bien desde el primer día.
🚨 Aviso importante: nadie puede garantizarte por escrito un porcentaje exacto de exoneración antes de presentar la demanda. Si un despacho lo hace, desconfía. La sentencia depende del juez, y un buen abogado solo puede comprometerse a ejecutar el procedimiento con el máximo rigor técnico.
¿Es rentable pagar un abogado especialista frente a hacerlo solo?
La pregunta es legítima y nosotros mismos la hemos contestado en multitud de primeras llamadas. La Ley Concursal no obliga estrictamente a contar con abogado y procurador en todos los trámites del procedimiento de exoneración del pasivo insatisfecho, pero la realidad procesal es que sin asesoramiento experto la probabilidad de que tu solicitud sea archivada, denegada o concedida solo parcialmente sube de forma considerable. Hay que rellenar formularios, calcular masas activas y pasivas, justificar buena fe, redactar la solicitud con la motivación jurídica adecuada y comparecer en el juzgado cuando se requiera.
En la práctica, lo que muchos clientes nos cuentan es que intentaron hacerlo solos durante semanas, descargaron formularios, leyeron foros y acabaron paralizados ante la complejidad. Cuando finalmente nos llamaron, habían perdido tiempo y, en algunos casos, habían sufrido nuevos embargos que habrían podido evitarse. Si quieres profundizar en este debate, hemos publicado un análisis extenso sobre si es viable acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad sin abogado, donde valoramos los riesgos reales de afrontar el procedimiento por cuenta propia.
El precio del abogado deja de ser un gasto en cuanto entiendes que está comprando algo concreto: la cancelación legal y definitiva de tus deudas, sin embargos, sin acoso telefónico y sin nuevas inclusiones en ASNEF.
Señales de un despacho profesional y de confianza
A estas alturas ya tienes una idea bastante completa de lo que cuesta un abogado de Segunda Oportunidad y de lo que entra en sus honorarios. Antes de cerrar la guía, queremos compartirte la lista mental que aplicamos cuando alguien nos pide que opinemos sobre el presupuesto de otro despacho. Son detalles aparentemente pequeños que, sumados, te ayudan a decidir con criterio si quien tienes delante es un especialista o un intermediario.
Antes de cobrarte, deben analizar tu caso y decirte con honestidad si eres viable o no. Si te piden dinero solo por estudiar tu situación, malo.
Un buen contrato detalla qué se incluye, cuánto cuesta y cómo se paga. Si te dan cifras solo de palabra, exige que se reflejen en papel.
Pregunta cuántos casos llevan al año y si pueden enseñarte sentencias propias. La especialización marca la diferencia en velocidad y resultado.
Un caso bien gestionado combina abogados, paralegales y gestores. Un solo profesional para todo el procedimiento suele significar plazos más largos.
Poder consultar el estado de tu expediente desde el móvil no es un capricho: te ahorra desplazamientos y te da tranquilidad durante los meses que dura el proceso.
En nuestro despacho cumplimos los cinco puntos por convicción, no por marketing. Hemos construido la empresa pensando en el cliente que llega arrastrando años de presión financiera, y por eso medimos cada euro de los honorarios contra el alivio real que aportamos. Si quieres comprobarlo en tu caso concreto, el estudio de viabilidad inicial dura apenas diez minutos, lo justo para que sepas si la Ley de Segunda Oportunidad puede sacarte definitivamente del agujero.
Preguntas frecuentes sobre honorarios de abogados en Ley de Segunda Oportunidad
¿Existen abogados de oficio para la Ley de Segunda Oportunidad?
Sí, si cumples los requisitos económicos del beneficio de justicia gratuita puedes solicitar abogado y procurador de oficio. El proceso es más lento porque la asignación depende del Colegio de Abogados y el letrado designado puede no estar especializado en derecho concursal. Por eso muchos clientes prefieren un despacho privado con honorarios fraccionados antes que esperar varios meses a la designación.
¿Puedo deducir los honorarios del abogado en la declaración de la renta?
En general, los honorarios profesionales de un abogado para procedimientos personales no son deducibles en el IRPF. Solo lo serían si los gastos están vinculados a una actividad económica o profesional del contribuyente. Te recomendamos consultarlo con tu asesor fiscal antes de incluirlos en la declaración.
¿Qué pasa si no puedo pagar las cuotas mensuales del despacho durante el procedimiento?
En nuestro caso siempre estudiamos individualmente la situación. Si surge un imprevisto que afecta a tu capacidad de pago, podemos revisar el calendario de cuotas y ajustarlo. Lo que nunca hacemos es paralizar el procedimiento por un retraso puntual sin antes hablar contigo. La idea es que el procedimiento llegue a buen puerto, no añadir más estrés a una situación ya difícil.
¿Los honorarios incluyen al procurador y al administrador concursal?
Depende del despacho. En Abogados para tus Deudas, los honorarios incluyen la dirección letrada, el equipo de gestión y el seguimiento completo. Cuando es necesario nombrar procurador o administrador concursal, te informamos de antemano si esos costes están incluidos o se facturan aparte, siempre antes de firmar nada y con cifras concretas.
¿Vale la pena pagar más por un despacho rápido?
La velocidad tiene valor cuando hay embargos activos o cuando el acoso telefónico empieza a afectar a tu salud. Presentar la demanda en diez días en lugar de varios meses puede ahorrarte cientos de euros en nuevos embargos y mucha tensión. Pero si tu situación es estable y no hay ejecuciones inminentes, un plan más lento y con cuotas más bajas puede ser perfectamente válido.
¿Cómo sé si los honorarios que me ofrecen son justos?
Lo más útil no es comparar cifras sin contexto, sino exigir que el presupuesto detalle qué incluye, en cuántas cuotas se paga, qué pasa si surgen complicaciones y qué está fuera de la tarifa. Si el contrato es transparente, las cuotas son asumibles y el despacho está realmente especializado en Ley de Segunda Oportunidad, estás ante una propuesta seria. La opacidad y los honorarios variables atados a la sentencia son las dos señales que más conviene evitar.