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Un concurso de acreedores es un proceso que puede prolongarse varios años desde la declaración inicial hasta la fase final de calificación. Por ello, una de las preocupaciones de todos aquellos empresarios que se plantean iniciarlo es qué coste tiene este proceso en cuanto a asesoría, trámites y gestiones para la empresa. En esta entrada te explicamos cuál es el precio de un concurso de acreedores.

 

Concurso de acreedores

 

Un concurso de acreedores es un procedimiento dirigido a todas aquellas personas físicas y jurídicas que no pueden seguir pagando las cuotas de las deudas contraídas ni cumplir con sus obligaciones. Normalmente este hecho viene ocasionado por una situación de insolvencia y de falta de liquidez que hace imposible continuar con los pagos con la frecuencia normal.

El proceso se puede iniciar a través de varias vías: por iniciativa propia de la empresa, o a través de sus acreedores.

En el primer caso hablamos de un concurso de acreedores voluntario, y tiene ciertos beneficios respecto al segundo. Por ejemplo, en el caso de iniciar el procedimiento por iniciativa del empresario, este conserva íntegramente su capacidad administrativa y de disposición sobre el patrimonio de la compañía. Esta capacidad viene supeditada por la Administración Concursal designada.

En el segundo, cuando es el acreedor quien inicia el procedimiento, hablamos de concurso de acreedores forzoso. En estos casos, la Administración Concursal asume todo el poder administrativo sobre el patrimonio de la organización.

 

Fases de un concurso de acreedores

 

Cuando una empresa entra en un concurso de acreedores se inicia un proceso que transcurrirá por las siguientes fases:

 

1. Fase común

 

Se presenta la solicitud ante el Juez de lo mercantil de la localidad del deudor. Este Juez procederá a examinar la solicitud presentada, y dictará un auto declarando el inicio del concurso de acreedores. Una vez declarado, se procederá a nombrar a la Administración Concursal que se encargará de analizar la situación actual de la empresa a fin de determinar las circunstancias que puedan ser importantes en el proceso.

A partir de aquí se realiza un inventario y una valoración de toda la masa activa de la compañía (bienes y derechos), y posteriormente de la masa pasiva de la deuda, que se clasificará en créditos privilegiados, ordinarios y subordinados.

 

2. Fase de convenio

 

En esta fase, deudor y acreedores presentan una propuesta de convenio ante el Secretario Judicial. Esta propuesta incluirá quitas y esperas con las que se contempla una reducción de las cuotas y un nuevo calendario para realizar los pagos. Dentro del convenio también se pueden incluir otras condiciones referentes a algunos acreedores en concreto o la enajenación de bienes.

Esta propuesta se someterá posteriormente a votación entre todos los acreedores a través de una Junta de Acreedores. Si la mayoría vota a favor, se produce la aceptación de este nuevo convenio, que aprobará seguidamente el Juez asignado.

 

3. Fase de liquidación

 

Aunque suele ir detrás de la fase de convenio, los trámites de liquidación pueden llevarse a cabo en cualquier parte del proceso si no se presenta ninguna propuesta o no hay aceptación por parte de los acreedores.

Tal como indica su nombre, en esta fase se liquida el patrimonio del deudor para satisfacer tanta deuda como sea posible. Durante esta fase, el Administrador Concursal es el encargado de gestionar los bienes para su venta y el posterior pago de las deudas.

Esta suele ser la fase que más tiempo ocupa dentro del proceso, ya que depende de la velocidad con la que se liquiden los bienes y se pague a los acreedores.

 

4. Fase de calificación

 

En esta fase final, se analizan las condiciones que han llevado a la empresa a esta situación de insolvencia, llevándola a iniciar este procedimiento. Por ello, se determinará si el estado de insolvencia ha sido fortuito o culpable.

Desde el inicio al final del proceso, pueden haber transcurrido entre meses y varios años, pudiendo suponer una duración total de 4 años o más.

 

¿Cuál es el precio de un concurso de acreedores?

 

Como imaginarás, llevar a cabo este procedimiento conlleva una serie de trámites y gestiones que es difícil realizar sin la ayuda de un especialista. Lo más recomendable es iniciarlo con la compañía de un abogado especializado en Ley Concursal. Este te asesorará durante el procedimiento y te ayudará a darle el enfoque jurídico necesario a tu caso para lograr defender tus intereses, ya sea mediante un acuerdo con las entidades acreedoras, o liquidando tu patrimonio y poner fin a las deudas.

Los precios con los que se trabaja varían mucho del objetivo y las características del caso. Tenemos que tener en cuenta que en el proceso pueden intervenir diversos participantes como son: Notarios, abogados, administradores concursales (o mediador concursal en el caso de la Ley de la Segunda Oportunidad), procuradores… De tal forma el precio de un concurso de acreedores es difícil de determinar.

En el caso de las notarías, sus honorarios vienen fijados a los aranceles. El precio del concurso de acreedores depende también de la fase en la que se finalice el proceso. Por ejemplo, si se consigue el convenio entre deudor y acreedores, los costes en cuanto a los honorarios del administrador concursal serán inferiores a los de si se alcanza la fase de liquidación. En cualquier caso, los costes también dependerán del tipo de deudor, de su pasivo y activo y del éxito alcanzado en las negociaciones.

En cuanto a los procuradores, sus honorarios se ajustan a los criterios orientadores estipulados para su profesión.

 

Concursos de acreedores y la Ley de la Segunda Oportunidad

 

La Ley de la Segunda Oportunidad (BOE, Ley 25/2015) es un mecanismo con el que todo tipo de personas, autónomos y empresas sobreendeudados e insolventes pueden cancelar una parte o la totalidad de sus deudas.

Este procedimiento, cuenta con dos etapas diferenciadas:

La primera de ellas, denominada acuerdo extrajudicial de pagos en la que se negocia con los acreedores una reducción de las cuotas (quitas) y una nueva calendarización de los pagos (esperas). El objetivo es que el deudor encuentre las facilidades necesarias para poder seguir pagando sus deudas sin llegar a liquidar su patrimonio en beneficio del acreedor. Al cerrarse esta etapa, en muchos casos se logran cancelaciones de deuda que pueden alcanzar entre un 50% y un 60%.

La segunda fase es de carácter judicial y en ella se aplica el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho con el que se cancelan todas las deudas. Para llegar a este punto el deudor ha tenido que liquidar sus bienes para pagar la mayor parte de deuda posible a sus acreedores. Si al finalizar el proceso aun existieran deudas por insuficiencia de masa, se elimina el resto de la deuda. De esta forma, con esta ley, un deudor puede deshacerse de sus deudas y no tener el peso de estas de por vida.

La Ley de la Segunda Oportunidad puede ser la vía de escape ideal para empresas que se encuentran en una situación límite con sus deudas, pudiendo reestructurar las deudas que tienen pendientes (incluso las contraídas con Hacienda y la Seguridad Social) o poder eliminar el resto de deuda tras este proyecto fallido.

Si deseas iniciar un concurso de acreedores, o acogerte a la Ley de la Segunda Oportunidad y quieres solicitar un presupuesto totalmente personalizado y adaptado a tu situación económica, puedes llamarnos al teléfono 930 502 305. Trataremos tu caso para poder darte una respuesta más precisa.

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