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La Ley de Segunda Oportunidad, oficialmente llamada Ley de mecanismo de segunda oportunidad, da a oportunicadad de la reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social, pretende ser un balón de oxígeno para pequeños empresarios y personas particulares, cuyo negocio ha fracasado y no pueden hacer frente a las deudas contraídas.

Es, por tanto, una ley sobre todo orientada a emprendedores y autónomos, quienes ven en ella una vía de escape a una situación de asfixia económica. Pero no es tan sencilla y accesible como parece. Te hablamos más de ella.

¿Cuáles son las condiciones y requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad?

Para poder acogerse a esta ley es imprescindible cumplir los siguientes requisitos:

  1. Que el concurso no haya sido declarado culpable por un motivo de quiebra familiar o personal. Es, por tanto, importante que no se haya mentido sobre la situación de solvencia.
  2. Que no exista un proceso penal pendiente por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, así como incurrir en falsedad documental o contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social. Además, quien quiera acogerse a esta ley no deberá estar en ninguna situación contra los derecho de los trabajadores en los 10 años anteriores.
  3. Que haya celebrado -o al menos intentado- un acuerdo extrajudicial de pagos; independientemente del modelo por el que solicitó dicho procedimiento (ya sea pago de un umbral mínimo de pasivo como de aceptación de un plan de pagos para la deuda no exonerada).
  4. Que haya satisfecho en su integridad los créditos contra la masa, y los créditos concursales privilegiados. Si no hubiera intentado un acuerdo extrajudicial de pagos previo, de al menos el 25 por ciento del importe de los créditos concursales ordinarios.
  5. Aceptación a someterse al plan de pagos previsto en el apartado.
  6. Que no se encuentre en situación de incumplimiento de las obligaciones de colaboración establecidas en el artículo 42. Que no haya obtenido dicho beneficio dentro de los últimos 10 años y que no haya rechazado una oferta de trabajo adecuada a su capacidad dentro de los 4 años anteriores a la declaración de concurso.

¿Cómo afecta a los autónomos y a las personas físicas que tienen deudas con Hacienda y la Seguridad Social?

La Ley de Segunda Oportunidad supone un nuevo camino para los autónomos, quienes gracias a ella se libran de las deudas privadas (por ejemplo, con bancos, con proveedores…). Pero hay que tener en cuenta que, a pesar de ello, el autónomo seguirá teniendo que hacer frente a las deudas contraídas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.

Ocurre lo mismo con las personas físicas que se acojan a esta ley. Además, se debe entender que las deudas no desaparecen para siempre, pues cualquier acreedor puede pedir al juez la revocación de la exoneración de deudas si, en los cinco años posteriores a la admisión de la segunda oportunidad, éste cree que su deudor ha obrado de mala fe o ha obtenido ingresos en negro.

Por su parte, en ambos casos aparecerían en la lista de morosos.

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