At. al cliente: 932426936 - Teleconcertación: 930502305

Con la actual crisis del COVID-19 y la crisis económica, muchas empresas han visto cómo sus ingresos disminuían mientras sus gastos se mantenían constantes. Y, aunque la mayoría de empresas tratan de sobrellevar estos tiempos difíciles como pueden, una buena parte acaba por declararse en concurso de acreedores. En este artículo vamos a explicar qué pasa cuando una empresa presenta concurso de acreedores.

 

¿Qué es un concurso de acreedores?

 

Antes de ver las consecuencias de presentarse a concurso, primero debemos saber qué es un concurso de acreedores y qué objetivo tiene.

Un concurso de acreedores es un procedimiento mediante el cual las empresas declaran abiertamente que les es imposible hacer frente a sus obligaciones de pago. Ante esta imposibilidad, empieza este proceso de renegociación de deudas, en el que se intenta llegar a un nuevo acuerdo con todos los acreedores que reclaman el pago de las deudas. En este acuerdo, entre otras cosas, se pueden cerrar nuevos plazos de pago y quitas.

Lamentablemente, a menudo estos concursos terminan con la liquidación de la empresa, ya que se vuelve inviable cerrar un nuevo acuerdo con los acreedores y, por lo tanto, la continuidad de la propia empresa.

 

¿Quién puede presentar el concurso de acreedores?

 

A este procedimiento concursal se pueden presentar tanto empresas como autónomos y particulares, es decir, cualquier persona física.

El concurso lo puede solicitar tanto el deudor como el acreedor. En el primer caso, estamos hablando de un concurso voluntario; mientras que en el segundo caso, hablamos de un concurso necesario.

Este punto es importante porque, mientras en el concurso voluntario el administrador de la sociedad sigue teniendo competencias durante el concurso, en el concurso necesario el administrador pierde buena parte de sus facultades.

Por otro lado, en caso de ser administrador de una empresa debes saber que, como responsable, estarás obligado a declarar a la empresa en concurso en un plazo máximo de 2 meses desde que conozcas su estado de insolvencia. En caso contrario, podrás acabar respondiendo con tu patrimonio personal.

 

Fases del concurso de acreedores

 

Sea quien sea que solicite el concurso, una vez te presentes a concurso sucederán las siguientes fases:

  • Actos previos. Momento en el que se solicita el concurso ante el juez. Este juez concursal determina si aprueba la declaración de concurso, ya sea una propuesta del deudor o del acreedor.
  • Fase común. Se nombra al administrador concursal, que gestiona el concurso y determina cuál es el activo y pasivo de la empresa a concurso. En función del estado financiero de la empresa, realiza un informe para el juez concursal.
  • Fase de convenio. Acreedores y deudor tratan de llegar a un nuevo acuerdo para renegociar las deudas, con el objetivo de que la empresa pueda pagar con nuevos plazos y condiciones mientras sigue con su actividad económica. Esta propuesta de acuerdo se aprobará o rechazará en una votación en junta de acreedores.
  • Fase de liquidación. Si no se llega a ningún acuerdo, se inicia la fase de liquidación. En esta fase se venden todos los activos de la empresa con el fin de satisfacer la mayor cantidad de deuda posible de los acreedores. En función del tipo de deuda, cada acreedor tendrá preferencia de cobrar antes o después.
  • Fase de calificación. El administrador concursal, junto con el organismo gestor, califica el concurso como fortuito o culpable. Esta calificación se determina en función de las causas que han llevado a la empresa a dicho estado de insolvencia. Si se considera que el deudor ha actuado con dolo y agravado el estado de insolvencia de la empresa, se califica el concurso como culpable.

Dentro de cada concurso pueden haber muchas particularidades que lo conviertan en uno de más sencillo o complejo. En función de todo esto, el concurso durará más o menos tiempo.

 

¿Qué pasa cuando una empresa presenta concurso de acreedores?

 

Cuando una empresa presenta concurso de acreedores, seguiremos las fases descritas anteriormente. Si llegamos a un acuerdo con los acreedores, habremos renegociado las deudas y tendremos un nuevo plan de viabilidad. Si no hemos llegado a ningún acuerdo, deberemos ceder todos los bienes y liquidar la empresa.

Cuando te declares en concurso, debes saber que, como concursado, tienes ciertas obligaciones a cumplir durante todo el proceso:

  • Colaborar con el administrador concursal que se haya estipulado, así como con el juez concursal y el órgano gestor.
  • Proporcionar toda la documentación sobre el estado financiero de la empresa: gastos, deudas, ingresos, patrimonio.
  • Conservar la masa activa de la empresa durante el concurso.
  • No enajenar ningún bien de la empresa sin el consentimiento del juez.

Como hemos adelantado anteriormente, en función de si es un concurso voluntario o necesario, el deudor retendrá unas u otras competencias respecto a su empresa y gestión.

A su vez, el concurso de acreedores no implica el cese obligatorio de la actividad económica de la misma. Es decir, no tenemos porqué cerrar la empresa durante el propio concurso de acreedores. Todo dependerá del estado financiero de la propia empresa y de cuáles son las necesidades en cada momento.

 

Concurso de acreedores para autónomos y particulares

 

Cualquier persona en estado de insolvencia puede presentarse a concurso. Es viable tanto para empresarios como particulares y autónomos.

El concurso de acreedores es, a su vez, parte de un procedimiento mayor para eliminar deudas. Este procedimiento está regulado por la Ley de la Segunda Oportunidad, que permite a cualquier persona reducir o eliminar sus deudas de forma jurídica.

La Ley de la Segunda Oportunidad fue aprobada en el año 2015 en España y consta de dos fases principales:

  • Una primera fase extrajudicial, donde se negocia con los acreedores con el objetivo de renegociar las deudas. Estas negociaciones pasan por una reducción de las deudas para que la persona endeudada pueda pagar una pequeña parte de forma fraccionada durante los siguientes años.
  • Una segunda fase judicial, que solamente tiene lugar si no se ha llegado a un acuerdo en la fase previa. En este caso, se ejecuta el concurso de acreedores (del que aquí hemos hablado) y se cancelan todas las deudas no satisfechas con la cesión de los bienes.

En definitiva, el concurso de acreedores sirve para reestructurar las deudas de aquellas empresas y personas que no pueden hacer frente a sus obligaciones de pago. Del mismo modo, este concurso forma parte del procedimiento de Ley de Segunda Oportunidad, por el cual una persona puede reducir o eliminar sus deudas definitivamente. Tan solo es necesario cumplir con unos pocos requisitos.

Existen muchas formas de abordar la Ley de la Segunda Oportunidad en función de cada caso en concreto. En ciertos casos, será mejor terminar el procedimiento en la primera fase y renegociar las deudas. Mientras que en otros, lo mejor será llegar hasta la segunda fase y eliminar todas las deudas de forma judicial. Por eso es muy importante que estés acompañado de un despacho de abogados experto en Ley de Segunda Oportunidad.

 

Ponte en contacto

 

Abogados para tus deudas es un despacho con más de 10 años de experiencia en derecho concursal y bancario. Trabajamos con la Ley de la Segunda Oportunidad desde que se aprobó en el año 2015. Nuestro equipo de abogados expertos ha eliminado las deudas de muchas personas alrededor de España, acompañando al cliente por cada fase del proceso.

Si estás en una situación económica complicada y tienes demasiadas deudas, llámanos al 930 502 305 y te informaremos gratis sobre lo que necesites. También puedes rellenar este formulario y nos pondremos en contacto contigo.

WhatsApp chat
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad