¿Qué pasa si no pago un préstamo personal?

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Cumplir con los compromisos financieros es determinante para la salud financiera de cualquier persona, tanto física como jurídica. Además, cuando una persona no cumple con los pagos correspondientes después de haber solicitado y utilizado un préstamo personal, se arriesga a múltiples consecuencias de diferentes niveles de gravedad, en función de la deuda acumulada.

Consecuencias por no pagar un préstamo personal

Cuando se solicita un préstamo a una entidad financiera, la persona se compromete a devolver dicho préstamo en el tiempo indicado. De no hacerlo, las consecuencias pueden ser variables en función del tiempo de retraso en el pago y también de la cantidad adeudada.

En este sentido, dejar de pagar un préstamo nunca será la mejor opción porque, en un principio, se transforma en una deuda mucho más grande, lo que a su vez hace más complejo el pago de la misma. El deudor, en estos casos, entra en una espiral de la cual resulta complicado salir.

A continuación, analizamos algunas de las consecuencias más destacadas que ocurren cuando una persona, por diferentes circunstancias, no paga las cuotas correspondientes a un préstamo personal.

Incremento de la deuda

La principal consecuencia por no pagar una deuda es el incremento de la misma. Esto ocurre porque desde el primer instante en que una persona deja de hacer los pagos, la entidad financiera genera, automáticamente, un incremento de la deuda por los intereses de demora.

Los intereses de demora por el pago son una de las principales consecuencias que aparecen de forma inmediata ante cualquier retraso. De hecho, si hay una fecha específica y máxima para el pago de la deuda, como suele ser común, y la persona se retrasa unos pocos días, ya deberá abonar unos intereses adicionales por la demora. Esta situación empeora en la medida que pasa el tiempo y la deuda continúa aumentando y acumulándose.

Reclamación judicial

Cuando la deuda continúa acumulándose y la persona no responde ante dicho compromiso, uno de los siguientes pasos que va a realizar la entidad financiera es interponer una reclamación judicial. Si bien el momento de hacer esta reclamación puede variar en función de una empresa a otra, es frecuente que ocurra después del tercer impago consecutivo.

Embargo de bienes

Cuando el deudor que ha incumplido con el pago tiene bienes e inmuebles a su nombre, el siguiente paso podría ser el embargo de los mismos. El objetivo de estos embargos es cubrir el saldo de la deuda con dichos bienes personales. Suele ser frecuente, en primer lugar, el embargo de cuentas bancarias, nómina o pensión; y de ser necesario el embargo de los bienes personales como la casa o el coche.

En este sentido, es importante destacar que cuando una persona solicita y acepta un préstamo personal, dentro de la documentación a firmar, se suele colocar como garantía los bienes personales en caso de impago. Por esta razón, si se prolonga demasiado el tiempo de pago y la persona simplemente no cumple con el compromiso adquirido, un Juez autorizará embargar los bienes del deudor para cubrir dicha deuda.

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Listas de morosos

Otro de los graves problemas que enfrentan las personas que no han cumplido con sus compromisos financieros es que, además de las consecuencias anteriores, también quedan registrados en las listas de morosos, lo que se traduce en un gran obstáculo para, en un futuro, tener acceso a otro tipo de soluciones de financiación.

De ahí que cuando una persona no paga, sea incluida en listas como ASNEF o RAI. Como estas listas son accesibles para todas las entidades bancarias, una persona que aparezca en ellas difícilmente podrá optar a otro préstamo o crédito, independientemente del importe o tipo de interés.

En conclusión, las consecuencias por no pagar un préstamo personal pueden ir desde el aumento de la deuda por los intereses de demora hasta el embargo de cuentas y bienes para responder por el importe de la deuda, así como entrar en las diferentes listas de morosos.

Es un hecho que todas las consecuencias anteriores también pueden desencadenar otros problemas en esa persona, especialmente por el estrés que toda esa situación genera y las llamadas de los acreedores. Por ese motivo, es importante hacer un esfuerzo por pagar, o en caso de no poder, buscar soluciones más prácticas como es el caso de la Ley de Segunda Oportunidad.

La ley de Segunda Oportunidad

La Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo legal que ofrece a las personas que han acumulado deudas la oportunidad de empezar de cero, cancelando parcial o totalmente sus deudas pendientes.

Para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad deben cumplirse ciertos requisitos: demostrar la insolvencia y la buena fe, tener menos de 5 millones de euros en deudas, no tener determinados antecedentes penales, etc. Una vez se demuestra que cumplimos con todos los requisitos, se lleva la solicitud de cancelación de deudas al juzgado y se procede a la misma.

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Elisabet de Vargas

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